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Imagen de la serie en Radio UNAM: Ingeniería en marcha
Ingeniería en marcha

Tema : Ingeniería

Programa de divulgación de las actividades académicas, de investigación, culturales y deportivas de la Facultad de Ingeniería.


Ficha técnica
Descripción Divulgación de las actividades académicas, de investigación, culturales y deportivas de la Facultad de Ingeniería
Invitados Maestra María Cuairán Ruidíaz, Facultad de Ingeniería
Institución productora Radio UNAM
Institución coproductora Facultad de Ingeniería de la UNAM
Género radiofónico Revista informativa
Resumen El Quijote de Cervantes es una obra multitemática. Uno de sus grandes temas es el mundo del libro. El libro como tal, la lectura, los lectores, los autores, las bibliotecas, la crítica, el plagio, la imprenta….La lectura es una actividad que tiene una presencia real en el Quijote. Es el motor central de la trama y una reflexión sobre el poder de los libros. Nadie ha descrito mejor la afición a la lectura que Cervantes. Don Quijote lector vive lo que lee y lo mueve a la acción. Don Quijote es un producto de la lectura: nace y viene de la lectura y va a ella. Cervantes concede un gran poder transformador a la lectura: sin lectura, no hay don Quijote. La lectura tiene un gran poder para hacernos pasar a la acción con la voluntad de cambiar y construir un mundo mejor. Cervantes promueve una lectura activa, crítica y reflexiva que se pone de manifiesto en el “donoso escrutinio” de la biblioteca de Don Quijote (I,6). En él, el cura y el barbero, junto con el ama y la sobrina, revisan y queman los libros de caballerías que provocaron la locura de Don Quijote, sirviendo como una crítica literaria humorística. Juzgan obras de su tiempo, salvando algunas por su calidad y condenando a otras, principalmente de caballerías, a la hoguera. Critican y distinguen las obras buenas y malas. Salvan el Amadís de Gaula (por ser el mejor de su género), Tirant lo Blanc, y La Galatea del propio Cervantes (por su calidad poética). El autor del Quijote menciona y juzga otra obra de sí mismo, y quien habla en primera persona se menciona él mismo como tercera persona. Se considera una lección de crítica literaria y una parodia de la censura de la época, llena de ironía y "donaire". Cervantes reniega de la lectura evasiva, ligera y de puro entretenimiento; demanda una lectura formativa y un tipo de lector más reflexivo. A través de la revisión de la biblioteca, Cervantes ofrece su opinión sobre la literatura de su tiempo, defendiendo la novela moderna sobre la novela de caballerías. En otro episodio cercano al fin de la primera parte, un canónigo de Toledo conversa con el cura sobre la falta de verosimilitud y el mal estilo de los libros de caballerías, coincidiendo en la necesidad de arte y buena composición. Ambos, el cura y el canónigo discuten de literatura y debaten sobre libros, haciendo un verdadero ejercicio de crítica literaria. Cervantes escribe su libro motivado por los libros de caballería. La obsesión de Alonso Quijano por los libros de caballería provoca su locura y lo transforma en caballero andante. Está loco porque cree, como caballero andante, que la justicia es su deber y que la justicia es posible. Don Quijote es una consecuencia de estarse haciendo, de hacerse su mundo; además, lee el sentido de su vida: la realidad también es leída. La locura es el estado del protagonista que permite otra lectura de la realidad; su condición permite poner en duda lo establecido. Cervantes incorpora la realidad en su texto: don Quijote – hombre ilusorio. Sancho – hombre real. Después estas características se intercambian. En la primera parte: Se recuerdan los libros de caballería. Pertenece a un mundo pobre. Se relatan las andanzas de un trastornado por las lecturas que condicionan las aventuras. En la segunda parte: Don Quijote evoca la realidad. Otra realidad es impuesta por los otros. Se sabe leído y se ve obligado a leerse. El mismo don Quijote lee el libro del que es protagonista. Carlos Fuentes, en Cervantes o la crítica de la lectura (1976), postula que Don Quijote no solo es un personaje que lee, sino el primer héroe moderno que es leído, convirtiéndose en una víctima de la lectura y la crítica. Fuentes argumenta que el Quijote nace de la literatura y que la obra es una autocrítica de la creación literaria. La obra plantea que el Quijote es una "enfermedad" de la lectura, convirtiendo al protagonista en un personaje que transforma su mundo a través de la literatura, obligando al lector a cuestionar la realidad, la justicia y la propia ficción. El mismo Cervantes se confiesa como un empedernido lector: “…yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación…” (I,9). Este comentario lo dice el narrador cuando en un mercado de Toledo se encuentra unos cartapacios viejos que compra para leer, con lo que muestra su avidez por las historias sin importar el estado del soporte. una pasión insaciable por la lectura. Esta inclinación natural impulsa al autor a encontrar el manuscrito de Cide Hamete Benengeli, clave para continuar la historia. Cervantes, asimismo, se dirige a su lector, designándolo “desocupado lector”. El autor se dirige al lector, convirtiéndolo en cómplice, alguien que tiene o tuvo ocupaciones, quizás preocupaciones, pero que ya se desprendió de ellas. El desocupado es alguien que dispone de tiempo. Esta expresión apela a un lector libre de ocupaciones urgentes, invitándolo a disfrutar de la obra sin prejuicios, asumiendo que el tiempo invertido en la lectura es un deleite, no una obligación. "Desocupado" implica tener tiempo libre para la reflexión, la lectura pausada y el disfrute intelectual. En sus personajes tiene lugar la lectura. Los personajes son lectores. Cervantes describe distintos perfiles o tipos de lectores: El protagonista es un lector apasionado, compulsivo y evasivo de la realidad, también es un lector silencioso y solitario; el cura y el canónigo son lectores críticos y censores; el ventero, un lector simple; Maritornes y la hija del ventero son lectoras sentimentales; el bachiller Sansón Carrasco, un lector culto.En la segunda parte de Don Quijote de la Mancha (1615), varios personajes afirman haber leído la primera parte (1605), por lo que los protagonistas conocen su propia fama. Los personajes que confiesan haber leído el Quijote son: El bachiller Sansón Carrasco declara explícitamente haber leído la primera parte, incluso comenta detalles de la publicación y anticipa su traducción a otros idiomas. Los duques que reciben a don Quijoe y Sancho en su palacio, demuestran conocer sus aventuras previas, habiendo leído la historia de sus locuras Don Juan y don Jerónimo, personajes de la segunda parte que se encuentran con Don Quijote en una venta, y mencionan haber leído una parte de la historia. Altisidora, doncella de la duquesa, quien participa en las burlas a Don Quijote, conoce los antecedentes narrados en el primer libro. El tema de la lectura da lugar a la inserción de una novela como objeto de lectura por los personajes en la venta. Esta novela intercalada "El curioso impertinente" (I,33-35) es leída en voz alta por el personaje del cura en la venta, mientras descansan. El cura Pedro Pérez es quien encuentra el manuscrito en una maleta olvidada y lo lee en voz alta; los personajes que escuchan la lectura son: el barbero, maese Nicolás; Cardenio, Dorotea, el ventero y la ventera, su hija y Maritornes. Don Quijote no escucha esta historia porque se encuentra durmiendo profundamente tras su batalla contra los cueros de vino, escena que ocurre simultáneamente. Cervantes privilegia la lectura en voz alta porque une a los personajes. La figura del autor en El Quijote es una compleja construcción cervantina, caracterizada por el uso de narradores ficticios, como el historiador arábigo Cide Hamete Benengeli, para disimular la responsabilidad autorial y crear un juego de perspectivas. Cervantes se presenta más como un editor o traductor que como el creador directo, delegando la narración en una voz irónica, a menudo cínica y poco fiable. Cervantes cuestiona también la propia autoría: Miguel de Cervantes es el autor del Quijote, pero el narrador de la historia no es él sino un personaje llamado Miguel de Cervantes que se ha construido, genialmente, en las páginas preliminares y, hasta este momento, en algunas apariciones sueltas. Desde el Prólogo, Cervantes se asume como padrastro y no como padre del Quijote. Ya estábamos advertidos de que su hijo era hijastro y que el autor llamado Cervantes se había convertido en personaje de su propia obra, de la que no estaba muy seguro Sobre la autoría de su obra, Cervantes teje una red de narradores, y sabemos que son varios: Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo que Cervantes emplea como el autor original, un morisco traductor y un narrador principal. El traductor que encuentra en Toledo y al que el personaje Cervantes encierra durante unas semanas en su casa para que complete el trabajo. El personaje Cervantes construido en el Prólogo. Otro rol que introduce es el del traductor abriendo la discusión hacia los problemas de fidelidad de la traducción, advertida ya en el conocido refrán italiano traduttore, traditore. El traductor no es fiel al cien por cien. La figura del traductor en El Quijote es un morisco anónimo encargado de traducir los manuscritos de Cide Hamete Benengeli desde el árabe al castellano. Más que un simple intermediario, actúa como un manipulador que selecciona, omite y adapta el texto, consolidando el juego de perspectivas, la falsa autoría y la metaficción cervantina. Finalmente, el Cervantes real, el generador del texto, que relata que en la plaza principal de Toledo, donde se celebraba el mercado, buscando información sobre don Quijote, y allí quiso la casualidad que asistiera a una escena bien curiosa: vio cómo un chaval le traía a un sedero unos cuantos “cartapacios y papeles viejos”, y, añade, “como yo soy aficionado a leer, aunque sea los papeles rotos de las calles, llevado de esta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía y vile con caracteres que conocí ser arábigos” (I,9). Pero la afición a leer de Cervantes era tanta, que el que estuvieran escritos en caracteres arábigos no le desanimó, y buscó por allí cerca alguno que los conociese, cosa harto fácil, nos dice, pues en Toledo quedaban muchos que leían esa lengua, y aun la hebraica. Ya en la segunda parte, don Quijote encuentra en una venta a unos viajeros que leen una historia de don Quijote, escrita por un tal Avellaneda, que se dice ser la segunda parte de don Quijote, la cual ofendió profundamente a Cervantes, por lo que la incorpora en su obra para demostrar que se trata de una vulgar copia. La presencia del Quijote apócrifo de Avellaneda (1614) en la segunda parte de Cervantes (1615) es una estrategia metanarrativa fundamental donde Cervantes utiliza el plagio para deslegitimarlo, convirtiéndolo en parte de la ficción. Cervantes desacredita a Avellaneda, altera su trama original para evitar que se cumpla lo allí escrito, y hace que sus personajes demuestren su superior autenticidad frente a la "falsa" historia. Reacción en el texto: Cervantes se entera del apócrifo mientras escribe y reacciona en el capítulo 59, donde Don Quijote encuentra a personajes leyendo la versión de Avellaneda. Autenticidad frente al plagio: Los personajes cervantinos critican el libro apócrifo por su mala calidad, lenguaje y difamaciones, reafirmando que ellos son los verdaderos Don Quijote y Sancho. Cambio de ruta: Para desautorizar el final de Avellaneda, Cervantes modifica la ruta de su novela, evitando Zaragoza (donde iba el falso Quijote) y yendo a Barcelona. Álvaro Tarfe: Cervantes incorpora a Álvaro Tarfe, un personaje del libro de Avellaneda, quien testifica ante escribano que el Don Quijote que conoce es el falso y que el personaje de Cervantes es el único real. Juan y Jerónimo: Son los dos personajes que Don Quijote encuentra en la posada leyendo el libro apócrifo de Avellaneda. Degradación del falso: Cervantes ataca al autor apócrifo, buscando demostrar que su propia obra es la auténtica. —No hay libro tan malo —dijo el bachiller—, que no tenga algo bueno (II,3). Con todo eso —dijo el don Juan—, será bien leerla, pues no hay libro tan malo, que no tenga alguna cosa buena. Lo que a mí en este más desplace es que pinta a don Quijote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso (II,59). La existencia del Quijote de Avellaneda provoca que Cervantes introduzca en su verdadera segunda parte una batalla contra el libro falso, reforzando la importancia de la autoría. La imprenta es fundamental en El Quijote, porque en la segunda parte (1615) Don Quijote visita una imprenta en Barcelona. Allí, el hidalgo descubre con indignación que se está imprimiendo la segunda parte falsa de sus aventuras. La obra refleja la transición de la literatura del manuscrito a la industria editorial de los siglos XVI-XVII. Él y Sancho salieron a pasearse. Sucedió, pues, que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: «Aquí se imprimen libros», de lo que se contentó mucho, porque hasta entonces no había visto imprenta alguna y deseaba saber cómo fuese… (II,62) Aspectos clave de la imprenta en la obra: Visita a la imprenta, donde don Quijote observa el trabajo de cajistas, impresores y correctores, destacando la labor de composición tipográfica. Crítica a la piratería: Cervantes utiliza la trama para atacar el "Quijote apócrifo" de Avellaneda, mencionando que se imprimía ilegalmente. El proceso técnico: Se describen los tipos móviles, el uso de la prensa de madera (similar a la de vino), la entintada y la corrección de pruebas. Don Quijote contempla el proceso de impresión, se maravilla de la técnica y presencia cómo se corrigen pruebas del libro apócrifo, el cual califica de mentiroso y difamatorio. Cervantes utilizó esta visita para desmentir al falso autor y expresar su descontento, evidenciando que el libro falso se imprimió realmente en Barcelona y no en Tarragona como decía su portada. Conclusiones La presencia del libro en Don Quijote de la Mancha no es meramente temática, sino estructural y metaficcional; el libro funciona como motor de la locura, objeto físico, tema de debate y herramienta narrativa que transforma al protagonista y cuestiona la realidad. Cervantes utiliza la lectura para desdibujar las líneas entre ficción y verdad, convirtiendo la obra en una "doble aventura" donde lo cotidiano es sustituido por la magia literaria. La influencia del libro en el Quijote se manifiesta en varios niveles fundamentales: El motor de la locura (Libros de Caballerías) (I,1): Alonso Quijano se convierte en Don Quijote debido al exceso de lectura de libros de caballerías, lo que provoca la "pérdida de la razón". Estos libros de aventuras, magia y batallas configuran su visión del mundo, transformando molinos en gigantes y ventas en castillos. El libro como objeto físico y su quema (I,6): La biblioteca de Don Quijote es un elemento central. En el famoso escrutinio de la biblioteca, el cura y el barbero queman los libros que causaron su locura. Esto representa una crítica literaria directa de Cervantes hacia los géneros populares de su época. Metaficción y autorreferencialidad: La obra reflexiona sobre su propia naturaleza, se autorreflexiona constantemente. En la segunda parte, los personajes ya han leído la primera parte del Quijote, lo que crea un juego de espejos donde Don Quijote y Sancho son conscientes de que son personajes de un libro y de su fama literaria. “… el Sancho y el don Quijote desa historia deben de ser otros de los que andan en aquella que compuso Cide Hamete Benengeli, que somos nosotros…” (II,59) La invención de la autoría (Cide Hamete Benengeli) (I, 9): Cervantes utiliza la técnica del "manuscrito encontrado", atribuyendo la historia a un historiador arábigo, Cide Hamete Benengeli, lo que añade una capa de ironía y distancia narrativa sobre la "verdad" de lo escrito. El libro que transforma la realidad: La lectura no es pasiva; para Quijote, es una forma de vida que le permite recrear su realidad según sus ideales de justicia y caballería. En resumen, el Quijote es un libro sobre el impacto de la lectura en la vida, consolidándose como la primera novela moderna gracias a su intensa relación con la ficción.
Producción Pedro Mateos Pérez
Contenido comentarios de la Maestra María Cuairán Ruidíaz Cortinilla: Ingeniería en Marcha Pedro Mateos efemerides Pedro Mateos
Conductores Jorge Solano Gálvez , Sandra Corona Loya
Duración 00:58:26